2 pilares clave del Sistema Hanasaki para vivir una docencia más feliz y más plena

04 · Oct · 2021

KAIZEN y MINIMALISMO

好きこそ物の上手なれ

Sukikoso mono no jou zunaru

Para aprender, lo principal es querer

Como cada inicio de mes os invito a la lectura de un nuevo post de Exdintra relacionado con el crecimiento personal y la evolución profesional del docente. 

Esta vez os quiero acercar al Sistema Hanasaki, y reflexionar en esta entrada sobre cómo extrapolar 2 de sus 9 pilares a “nuestra docencia como propósito de vida”. La idea es ir trabajando poco a poco estos nueve pilares en diferentes publicaciones para poder ir integrando sus enseñanzas de manera progresiva y hacer de cada pilar un hábito en nuestra vida.

Marcos Cartagena, en su afán por compartir las enseñanzas de vida aprendidas en su experiencia por Japón, ha publicado el  libro El sistema Hanasaki, los 9 pilares de Japón para una vida centenaria con sentido. En este libro nos explica algunos secretos para vivir una vida larga y plena.

Cuando lo descubrí, me quedé enganchada a esta manera de enfocar la vida y pensé ¿por qué no llevarlo a mi ámbito profesional y modelar mi docencia teniendo en cuenta estos 9 pilares como base?  Tras varias semanas de reflexión (a ratos) llegué a algunas conclusiones que hoy he querido compartir en este post con aquellos que estáis alineados con vuestra evolución docente, trabajando esta transformación de manera consciente y comprometida. GRACIAS

Pilar número 1. KAIZEN : CENTRADO EN LA MEJORA CONTINUA, EN ESTAR EN CONSTANTE EVOLUCIÓN Y APRENDIZAJE

Se trata de intentar ser mejor persona cada vez y  de hacer las cosas mejor de lo que ya las estamos haciendo. Como dice Marcos Cartagena, consiste en encontrar la mejor versión de nosotros mismos. 

Ya habíamos comentado en otras publicaciones de este blog la importancia de conocernos, de saber quiénes somos, antes de iniciar nuestra transformación docente, de trabajar sobre nuestra misión de vida como proyecto vital y de usar nuestro gran potencial humano y profesional.

Para seguir evolucionando hacia una docencia plena debemos desconectarnos del piloto automático y empezar a integrar nuevos hábitos de comportamiento más saludables para SIMPLIFICAR nuestra vida.

De los muchos aspectos que se podrían trabajar con profundidad en este pilar Kaizen me voy a centrar en uno de los que más trato cuando hablo o mentorizo a mis profesores: la inquietud que muestran con respecto a esos errores que perciben en sus clases una y otra vez y que no les permiten ni disfrutar de ellas ni alcanzar los objetivos que se proponen.

Es muy frecuente escucharlos decir “es que pienso en mi clase y se me ocurren muchas cosas pero cuando estoy en clase no me funciona ni se parece en absoluto a lo que tenía en mi cabeza”

¿Te sientes tú identificado con esto también?

Es por ello que en este primer pilar me voy a centrar concretamente en el POKA-YOKE.

El POKA-YOKE nace de la mano de un ingeniero japonés en TOYOTA, Shingo, en el  contexto del mundo empresarial. Este ingeniero se obsesionó por eliminar errores que se habían  asumido como inevitables en la cadena de producción y buscó  la fórmula para reducirlos, o  mejor, eliminarlos.

Shingo creó esta metodología del POKA-YOKE, que  consiste en hacernos responsables del error, asumiendo que no hemos puesto las condiciones adecuadas para que el error no llegue a producirse.

Si tu clase no está funcionando, si tu proceso de enseñanza no está siendo efectivo, si no te sientes satisfecho como docente con tus planificaciones y con tu gestión del aula, la clave no está en echar balones fuera y culpar al sistema educativo, al centro, al tiempo que no tienes para trabajar mejor, o a la actitud de tus alumnos, sino que habría que asumir qué estamos haciendo nosotros que no está funcionando y cómo podemos poner las circunstancias correctas, haciéndonos responsables de las cosas que están sucediendo en el aula y que no son las que nos gustaría que pasaran.

Cuando ya hemos detectado estos errores que parecían inevitables, es el momento de enfrentarnos a su solución generando pequeños cambios y tratándolos de manera progresiva.

¿Cómo lo hacemos?

Tomamos lo que no funciona o lo que nos está dando errores. Observamos lo que sucede dentro de clase y lo apuntamos en un cuaderno de notas, tipo diario para poder recordar esos detalles, tanto si son aspectos positivos como si son aspectos mejorables.

Después, pensamos en qué pequeños cambios, realistas, podemos aplicar para minimizar aquello que no funciona y los escribimos con máximo detalle.

Por último, intentamos ir trabajando estos cambios en el aula , nunca a la vez, y analizamos lo que pasa, implicándonos directamente en la solución tanto fuera como dentro de la clase.

 Pilar número 2: MINIMALISMO COMO FILOSOFÍA DE VIDA Y DE AULA . MENOS ES MÁS

El minimalismo nos lleva a centrarnos más en lo esencial, eliminando lo superfluo y evitando apegarnos a cosas materiales que  quizás nos aportan más limitaciones que beneficios. 

Cuando quitamos todo lo que nos distrae aumentamos más la capacidad de enfocarnos en lo que es realmente importante, acercándonos a una mayor realización personal. 

En nuestro contexto docente, esta idea  del minimalismo la podemos llevar no solo al espacio físico del aula sino también a nuestras planificaciones, a nuestras formaciones, etc.

Con relación al espacio físico

Te recomiendo sacar una foto de tu clase y hacerte las siguientes preguntas:

¿Toda la información que tenemos en paredes y estanterías es necesaria y útil? ¿Se puede ver bien y es atractiva para mantenerla en ese espacio tal cual está?

¿Cómo están organizadas las mesas y sillas? ¿Crees que invitan a compartir conocimiento y experiencias para  crear entre todos?

¿Cómo te imaginas el espacio de tu aula afín a tu forma de impartir las clases y de entender la enseñanza? ¿Podrías ir introduciendo o eliminando elementos para acercarte a esa imagen que tienes en tu cabeza de ese espacio?

¿Consideras que tu clase es un buen espacio destinado al trabajo emocional? Recuerda que este ambiente/aula debe responder tanto a una necesidad física como emocional/sensorial del aprendizaje.

Respóndete a estas preguntas y piensa qué puedes cambiar y cómo, dentro de tus posibilidades, claro, y ¡hazlo! Diseña ese espacio en tu mente primero como lo  haría un decorador de interiores minimalista, y ponte a ello. Convierte  tu aula en un sitio simple, real, donde cada elemento tenga su razón de ser, que invite a trabajar, a explorar, a crear, a imaginar, a crecer, a favorecer la cooperación espontánea, el deseo de aprender, el respeto mutuo…que abrir la puerta de ese aula sea como entrar en otra dimensión y donde todos tus alumnos estén deseando llegar. ¿Probamos?

Piensa ahora en tus planificaciones y llevemos este concepto del orden y el foco a ellas.

Hazte estas preguntas y respóndete con sinceridad a ti mismo:

¿Qué percepción tienes de la planificación de las clases? ¿Son para ti una pérdida de tiempo porque tú enseñas mejor improvisando? o por el contrario ¿Planificar te da secuencia, estructura a la clase y te ayuda a organizar con mejor criterio y eficacia el proceso de aprendizaje-enseñanza?

¿Eres consciente de los beneficios o ventajas que te aporta en clase y especialmente a ti como docente sistematizar el ejercicio de planificar de manera efectiva y coherente?

¿Usas algún tipo de plantilla a la hora de planificar para tener en cuenta todos los elementos clave que debes llevar al aula?

¿Planificas de forma consciente cada paso del proceso? o ¿Sales del paso organizando en una lista una serie de actividades e ideas que te sirven simplemente de guía?

¿Tienes en cuenta  las características de tus alumnos a la hora de diseñar tus planificaciones diarias (dinámicas de grupo, ritmos de aprendizaje, personalidad, gustos, etc.)?

Entiendo a muchos profesores con los que hablo cuando se quejan de la cantidad de trabajo que supone preparar una clase , planificarla y hacerla motivadora y atractiva para los alumnos. A mí me pasaba lo mismo, hasta que comprendí que enfocar así la planificación de una clase era un gran error y que estaba en mí la responsabilidad de cambiar el foco. Fue entonces cuando, en vez de pensar en mí como súperprofe e intentar llenar mi clase y mis planificaciones de millones de actividades creativas y con materiales inéditos, pensé en mis alumnos.

Me liberé de todo ese trabajo que más que aportarles les estaba restando oportunidad de aprendizaje y pasé a darles el role de prosumidores. Eliminé de mis planificaciones ese infumable listado de actividades sin sentido y me centré en las que realmente estaban ayudándoles a aprehender

Limpié de esa estructura todo aquello que hacía yo y que podían hacer ellos, me centré en fomentar su autonomía y su autoconfianza y me enfoqué en disfrutar del proceso más que en los resultados, prestando atención plena al  proceso.

Me di cuenta de que MENOS y exprimido al máximo, trabajado con total consciencia, con coherencia,cohesión, y sin prisas o estrés dentro del aula se convertía en MÁS, y como resultado, los alumnos reflejaban mayor interés por lo que hacían y se enfocaban mejor en las tareas.

Centrarme en mis planificaciones quedándome solo con lo importante me ayudaba a desconectar del piloto automático en clase y me hacía estar más presente en el proceso de aprendizaje dentro del aula , más disponible para mis alumnos y disfrutando de toda la experiencia que yo había proyectado y que ellos estaban creando. Pasé de ser una Súpercreativinnovaprofe autómatica a una Súperfacilitaguía consciente.

Y por último, me gustaría que reflexionaras sobre tus formaciones. Cuando hablamos de minimalismo formativo no estamos diciendo que seleccionemos cursos, seminarios, etc. con poco contenido ¡¡PARA NADA!! La idea es no escoger a lo loco o basándonos solo en una certificación académica, sino pararnos a pensar si eso que estamos valorando realizar formativamente:

Se alinea con nuestro propósito o misión de vida al 100% ¡¡no con nuestros estudios profesionales, sino con nuestro proyecto de vida docente!!

✯ Y si nos ayuda a crecer, a evolucionar y a desarrollarnos como personas y docentes en beneficio propio y de otros.


La autora de esta entrada dirige, mentoriza y coordina ICTM (Integrated and Conscious Teaching Mentoring) FOCUS ON-U, un programa integral y personalizado de Mentorización y Asesoramiento para Docentes donde se trabaja desde el coaching educativo, la pedagogía y el desarrollo personal para ayudar a los docentes a tomar el control del aula y disfrutar al máximo de su trabajo desde una visión holística de su labor profesional.

Si estás interesado en nuestro programa ICTM “FOCUS ON-U” HAZ CLICK en el enlace ≫≫≫


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