Aprender es natural, enseñar es un arte

12 · Feb · 2021

Aprender es natural, enseñar es un arte. En palabras de Frith y Blakemore, “la enseñanza es al cerebro lo que la jardinería es al paisaje” (2005, p.187).

La neuroeducación es un campo de la neurociencia, en el que se estudia desde un punto de vista científico cómo funciona el cerebro y sus partes en los procesos de aprendizaje. Es un ámbito que está proporcionando herramientas útiles para enseñar y aprender. 

Los avances neurocientíficos arrojan luz para observar y comprender cómo aprende el cerebro humano, y por tanto, nos ayudan a pensar y diseñar estrategias educativas y pedagógicas para enseñar mejor. Si hablamos de educación y queremos hacerlo desde la vocación, la pasión y el sentido de responsabilidad, es necesario que podamos transitar caminos que, de la mano de las evidencias, nos ayuden a conocer cómo aprendemos, cómo generar espacios, presenciales o virtuales, en los que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea más efectivo.

La emoción es la pieza clave para que se dé el aprendizaje significativo. Todo aquello que está conectado con el sustrato emocional nos pertenece y se fija dentro de nuestros cerebros, se evoca y se revive con mayor facilidad. La fuerte conexión entre la amígdala (dónde reside la gestión de las emociones)  y el córtex pre frontal (encargado de la planificación, el control inhibitorio o la toma de decisiones)  pone en evidencia que el vínculo entre la emoción y las muchas acciones que intervienen en el aprendizaje es indivisible. La emoción se revive con fuerza y cuesta mucho olvidar.

La práctica repetida de una acción, si se mantiene durante el tiempo de forma estable, genera las sinapsis necesarias para que dicha acción se consolide. Las redes neuronales que se precisan para llevar a cabo una actividad serán más sólidas cuanta más práctica (variada, evocadora, activa, multisensorial) llevemos a cabo.

La dopamina es uno de los muchos neurotransmisores que llevan información a través de las sinapsis neuronales entre los axones y dendritas de las neuronas que están conectadas. Los altos niveles en la dopamina se asocian con el placer y su aumento ayuda al aprendizaje porque ante la satisfacción de una respuesta correcta, se refuerza su memorización.

Entonces, ¿por qué es importante incorporar los conocimientos de la neurociencia a las prácticas docentes y a las metodologías pedagógicas?

Ser jardineras del arte de enseñar, crear entornos emocionantes, inventar historias, despertar la curiosidad con buenas preguntas, trabajar colaborativamente en las aulas, dar espacio a la creatividad son algunas maneras de imaginar y diseñar jardines y paisajes donde los estudiantes descubran cómo aprender desde el placer.

Iolanda Nieves

Profesora de Exdintra en los cursos de especialización de postgrado sobre enseñanza de español y docencia virtual

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